Le ha pasado a todo el mundo. Coloca la sábana bajera en una esquina y, cuando va a por la esquina contraria, la primera se suelta. El problema no suele ser su habilidad, sino la medida.
La medida que más se pasa por alto en las sábanas bajeras es la altura. Su colchón puede medir 160 × 200 cm, pero ¿tiene 20 o 30 cm de alto? Si además le ha puesto un topper blando, la cifra crece todavía más. Medir el colchón con una cinta antes de comprar y comprobar que la altura de la sábana lo supera en al menos 5 cm acaba con años de pequeñas irritaciones.
Está también el encogimiento. Un tejido de algodón puede encoger algo en los primeros lavados. Los buenos fabricantes lo tienen en cuenta o preencogen el tejido. Con la funda nórdica ocurre algo parecido. Si su relleno mide 195 × 215 cm, una funda de unos 200 × 220 cm hace que el relleno quede bien ajustado en las esquinas sin perderse dentro. Esos pocos centímetros cambian el aspecto de la cama y el esfuerzo de cada mañana.
