La palabra «orgánico» luce bien en la estantería, pero hay que saber qué hay detrás. El algodón orgánico se cultiva sin pesticidas sintéticos ni semillas modificadas genéticamente. Es una diferencia real para el suelo y para la salud de los agricultores.
Pero ojo: que el algodón sea orgánico no dice, por sí solo, a qué se expuso el tejido durante el teñido y el acabado. Aquí importa el tipo de certificación. GOTS abarca todo el proceso, del campo al producto terminado; fija criterios para tintes, productos químicos e incluso condiciones de trabajo. Algunas normas, como OCS, solo verifican que el producto contiene algodón orgánico y no entran en el procesado.
También es un error frecuente creer que el algodón orgánico es automáticamente más suave. La suavidad depende de la longitud de la fibra, del hilo y del tejido. Y luego está Oeko-Tex, que es otra cosa: indica que el producto se ha analizado en busca de sustancias nocivas, no si es orgánico. Una marca seria imprime el número de certificado en la etiqueta, y usted puede comprobarlo en la web del organismo certificador. Le llevará cinco minutos y le dirá mucho.
