En Turquía, cuando se piensa en toallas y albornoces, Denizli es lo primero que viene a la mente. No es casualidad, sino el resultado de un saber acumulado durante siglos.

Denizli y sus alrededores, sobre todo localidades como Buldan y Babadağ, son desde hace mucho una región de tejido en telares manuales. La cercanía al algodón egeo, un oficio transmitido de generación en generación y una red de proveedores que creció con el tiempo han convertido la ciudad en un centro de producción que hoy envía toallas, albornoces y ropa de cama a muchos países del mundo. Hablamos de un ecosistema en el que todas las fases de una toalla, desde el hilado hasta el tejido, el teñido y la confección, pueden hacerse a pocos kilómetros unas de otras.

Esta concentración tiene otra ventaja: el conocimiento. Los artesanos y técnicos que saben qué hilo da qué rizo y cómo se comporta cada tinte a cada temperatura están aquí. Parte de las toallas que usa en conocidas cadenas hoteleras y de grandes marcas de distribución de todo el mundo lleva el trabajo de esta ciudad, aunque usted no lo note.