El número de hilos indica cuántos hilos de urdimbre y de trama hay en una pulgada cuadrada de tejido. La lógica parece sencilla: cuantos más hilos, más denso y mejor el tejido. Pero hay un pequeño truco de por medio.
Algunos fabricantes retuercen dos o tres hilos finos para usarlos como uno solo y después cuentan cada uno por separado. Sobre el papel salen 1.000 hilos, pero el tejido que tiene en las manos puede no ser mejor que uno de 400 hilos tejido con un buen hilo sencillo. A menudo es peor, porque esos hilos finos son más débiles.
Está también la transpirabilidad. Cuanto más tupido es el tejido, menos aire pasa. El resultado es algo más pesado, más caluroso y a veces con un tacto un poco «plástico». Siendo sinceros, una funda nórdica de entre 250 y 400 hilos, tejida con buen algodón, es el punto ideal para la mayoría de los hogares. Cuanto más sube la cifra, más conviene mirarla con recelo y no con curiosidad.
